Tras probar a fondo el Granturismo es fácil comprender por qué Maserati vende tan bien su coupé grande. Al margen de una imagen espectacular, obra de Pininfarina, tiene argumentos sólidos como el confort de marcha, la amplitud de sus cuatro plazas o las sensaciones derivadas de su V8 de origen Ferrari. Lástima que tanta exclusividad se traduzca en un coste excesivo.